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¿Cuánto puedo pedir prestado para una hipoteca española?

Casi todo el mundo hace este cálculo con un solo número en la cabeza: el porcentaje que el banco financia. Pero un banco español aplica dos techos independientes a su solicitud, y el préstamo que le aprueben será el menor de los dos. Entender cuál de ellos le está limitando cambia por completo la conversación.

El primer techo: el porcentaje de financiación

El primer límite se calcula sobre el inmueble, no sobre usted. Es la relación entre el préstamo y el valor de la garantía, lo que en España se llama porcentaje de financiación o loan to value.

Para un comprador que reside fiscalmente en España, ese porcentaje puede llegar hasta cerca del 80 % del valor. Para un no residente, y usted lo es mientras viva en Colombia, lo habitual es que el banco se mueva en una franja bastante más conservadora, del orden del 60 % al 70 %. La diferencia no es un detalle: sobre una vivienda de precio medio en la costa, esos puntos porcentuales representan decenas de miles de euros que usted tiene que aportar de su bolsillo.

Hay un segundo matiz que descoloca a muchos compradores. Ese porcentaje no se aplica al precio que usted pactó, sino al menor entre el precio de compra y el valor de tasación. El banco encarga la tasación a una sociedad homologada e independiente, y si esa tasación queda por debajo del precio acordado, el préstamo se calcula sobre la cifra más baja. La diferencia la cubre usted, en efectivo, además de la cuota inicial que ya tenía prevista.

El segundo techo: su capacidad de pago

El segundo límite no mira el inmueble, lo mira a usted. El banco calcula qué proporción de sus ingresos netos mensuales se iría en pagar deudas, incluida la cuota de la nueva hipoteca, y fija un tope prudente sobre esa proporción. En España se habla de tasa de esfuerzo, y en Colombia usted la conoce como capacidad de endeudamiento: el concepto es el mismo.

Lo que a menudo se olvida es que el cálculo no parte de cero. Sus obligaciones actuales en Colombia entran en la cuenta: el crédito del carro, el saldo de las tarjetas, un crédito de libre inversión, una hipoteca vigente sobre su vivienda en Bogotá. Cada una de esas cuotas consume espacio antes de que la hipoteca española entre en la ecuación. Reducir o cancelar una deuda pequeña antes de solicitar puede liberar más capacidad de la que usted imagina.

De ese techo sale una cuota mensual máxima. Y de esa cuota máxima, combinada con el plazo y el tipo de interés, sale un capital máximo. Es un camino inverso al que suele seguir el comprador: no se parte del precio de la casa, se parte de lo que usted puede pagar cada mes.

Manda el más bajo de los dos

Aquí está el punto que cambia la forma de planear. Los dos techos se calculan por separado y el banco aprueba el menor. No se promedian ni se compensan.

Imagine que usted mira una vivienda y el techo de financiación le permitiría pedir un préstamo cómodo. Si su capacidad de pago solo da para una cuota inferior, el préstamo bajará hasta encajar en la cuota, aunque el inmueble soportara más. Y al revés: usted puede tener unos ingresos excelentes que aguantarían una cuota alta, pero si su cuota inicial no llega a lo que exige el techo de financiación para no residentes, el préstamo se queda en ese límite por mucho que gane.

Por eso la pregunta útil no es cuánto presta el banco, sino cuál de los dos techos le está limitando a usted. Si es el de financiación, la solución pasa por aportar más capital inicial o mirar propiedades de menor precio. Si es el de capacidad de pago, pasa por reducir deudas en Colombia, alargar el plazo o revisar cómo se están acreditando sus ingresos. Son problemas distintos con soluciones distintas.

Cómo se cuentan sus ingresos en pesos

El techo de capacidad de pago depende por completo de qué ingresos consigue acreditar, y ahí el comprador colombiano juega con reglas propias.

Todo ingreso en pesos se convierte a euros para el análisis, pero no a la tasa del día sin más. El banco aplica un margen de prudencia porque asume el riesgo de que la moneda en la que usted gana se debilite frente a la moneda en la que tendría que pagar. En la práctica, sus ingresos entran al cálculo por debajo de lo que daría una simple conversión, y ese descuento reduce directamente su capacidad de pago.

El tipo de ingreso también importa. Un salario con contrato indefinido, desprendibles de nómina y declaraciones de renta consistentes ante la DIAN es lo que mejor se sostiene. Los honorarios de independientes y los dividendos societarios cuentan, pero exigen varios años de historial declarado. Los arriendos de inmuebles en Colombia se computan solo en parte, porque se descuentan vacancia y gastos. Y lo que no está declarado, sencillamente no suma.

Hay un aspecto que no aparece en la hoja del banco pero sí en su vida: si sus ingresos siguen siendo en pesos y su cuota es en euros, cada movimiento del tipo de cambio altera lo que a usted le cuesta esa cuota, incluso si el importe en euros no cambia nunca. Vale la pena hacer el ejercicio de calcular su cuota con una tasa de cambio menos favorable que la actual y preguntarse si seguiría siendo cómoda.

El plazo y la edad mueven la cifra

El capital máximo que sale de su cuota mensual depende del plazo. Alargarlo baja la cuota y sube el monto que le pueden prestar; acortarlo hace lo contrario. Parece una palanca libre, pero no lo es: los bancos españoles fijan una edad máxima al vencimiento del préstamo, y esa edad recorta el plazo disponible a partir de cierto punto de la vida.

El efecto es silencioso pero real. Dos solicitantes con los mismos ingresos y la misma cuota inicial pueden recibir ofertas de capital distintas solo por la diferencia de edad, porque uno accede a un plazo más largo que el otro. Y conviene mirar el costo total, no solo la mensualidad: un plazo más largo hace la cuota más llevadera, pero paga más intereses a lo largo de toda la vida del préstamo.

Los costos van por fuera del préstamo

Este es el error de presupuesto más frecuente, y merece un párrafo propio. Los costos de comprar en España, impuestos de transmisión, notaría, Registro de la Propiedad, gestoría, abogado, tasación y comisiones bancarias, no se financian con la hipoteca. Salen de su bolsillo, en efectivo, y se suman a la cuota inicial.

Para un comprador colombiano hay que añadir el costo de mover el dinero: el diferencial cambiario y las comisiones de la transferencia internacional. Sobre importes altos, esa diferencia deja de ser anecdótica. Cuando calcule cuánto necesita tener disponible, sume cuota inicial más costos de compra más margen cambiario, y luego pregúntese si el techo de financiación le sigue cuadrando.

Cómo calcular su cifra realista

Con las dos lógicas claras, el ejercicio se puede hacer en una tarde y en este orden. Primero, calcule cuánto puede aportar de verdad en euros, ya descontados los costos de compra. De ahí sale, con un porcentaje de financiación conservador de no residente, un precio de compra teórico. Segundo, sume sus ingresos netos mensuales acreditables, réstele las cuotas de sus deudas actuales en Colombia y aplique un margen prudente: de ahí sale una cuota máxima y, con ella, un capital máximo.

Compare las dos cifras y quédese con la menor. Ese es su punto de partida honesto, y es la cifra sobre la que conviene buscar propiedades. Un estudio de viabilidad afina ese número con las políticas concretas de cada entidad, pero el orden del cálculo no cambia.

Checklist práctico

  • Calcule los dos techos por separado y quédese con el menor.
  • Use un porcentaje de financiación de no residente, no el de un residente español.
  • Recuerde que el porcentaje se aplica al menor entre precio y tasación.
  • Reste sus deudas colombianas antes de estimar la cuota que puede asumir.
  • Cuente con que sus ingresos en pesos entrarán descontados al análisis.
  • Presupueste los costos de compra por fuera del préstamo, no dentro.
  • Simule su cuota con un tipo de cambio menos favorable que el de hoy.

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Esta guía es información general, no asesoría financiera, legal, tributaria ni cambiaria personalizada. Los porcentajes de financiación y los criterios de capacidad de pago varían por entidad, perfil e inmueble, y están sujetos a estudio y tasación.